viernes, 3 de julio de 2015

¡Es una nena!

Teresita Giuliano

“Henry, ¡es una nena!”.
Papá entró al dormitorio a conocerme y salió corriendo a comprar un par de aritos.
En ese momento debe haber comenzado el enamoramiento, que con mayor o menor intensidad, a través de los años y las circunstancias, aún mantenemos.
Mi papá hizo la primaria hasta sexto grado como era usual y no siguió estudiando, porque también era usual.
Creo que a sus padres no se les ocurrió. Las escuelas secundarias se encontraban en las ciudades.
Así que, cumpliendo con el mandato familiar, empezó a trabajar.
Tenía inquietudes artísticas e intelectuales y utilizó los pocos recursos con los que contaba para canalizarlas de alguna manera.
Entre otras cosas, estudió dibujo de caricaturas por correspondencia y sus trabajos eran muy logrados. Y aunque lo hizo de muy joven, siempre mantuvo esa habilidad para el dibujo, de tal manera que nos ayudaba a mis hermanos y a mí con las tareas escolares en las que nos requerían alguna forma de expresión creadora.
No habiendo heredado yo esa cualidad, durante mis estudios en el profesorado, aprobé la materia Dibujo gracias a mi padre, que con un lápiz negro y una goma de borrar, a mano alzada plasmaba en el papel lo que a mí me exigían.
Luego de recibirme y durante años, seguí recurriendo a él para que sus trazos, en grandes láminas, decoraran las salitas de los jardines de infantes donde trabajaba.
Era famoso entre mis compañeras, que lo contaban como un colaborador más en las efemérides y festejos.

Aún hoy, debe haber dando vueltas alguna lámina, algún afiche reciclado de sus creaciones, en manos de quienes desconocen su origen.

2 comentarios:

  1. Tu papá vive a través de sus dibujos... tu enamorado. Me encantó ese papá...
    Cariños
    Susana Olivera

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  2. Hermosa historia y bello recuerdo. El sigue vivo.
    Un abrazo.

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