viernes, 27 de octubre de 2017

No se cómo, pero pasó

Luis Molina

No sé cómo, pero pasó, debió ser que el destino lo impuso de antemano. Era un tiempo amorfo aquel, tratando de encontrar dónde recalar para saciar nuestro vicio de incipientes escritores, los sitios encontrados no nos satisfacían. Ellas como siempre (mis amigas y compañeras de letras) curiosas, mujeres al fin, comentaron: “En la facu hay unos cursos interesantes”.
Estábamos en la búsqueda, ya que de la Biblioteca Argentina nos habían pedido dejar lugar a otros postulantes, ya que llevábamos tiempo en el curso, total no perdíamos nada con intentar.
Así fue como entré. Todo era nuevo para mí. Éramos muchos y la sala muy chica, estábamos apretados, se ve que no esperaban tanta gente.
Él se presentó, su propuesta parecía interesante, aunque nosotros buscábamos un sitio para dar rienda suelta a nuestras apetencias literarias, nos sentíamos escritores.
En la primera clase comenzamos a conocernos. Él era José, el profesor. Su apellido me llevó a recordar aquella avenida Francia de mi niñez, donde un familiar tenía un negocio a la vuelta de casa.
El motivo del curso era indagar en aquellos recuerdos que fueron quedando sepultados por la rutina, lo que cada día incorporaba el progreso, la familia, los hijos en particular, tiempo que había dejado huellas en nuestra vida. Lo de las entrevistas no lo teníamos claro, para él profe siendo periodista si, era su métier.
No resulta fácil encontrar las palabras para expresar una idea, sobre todo ante desconocidos. Eso dio pie a la frase mágica: “¿Y porque no lo escribes?”. Todo cambió a partir de ese momento.
Sin ser escritores, cada quién desgranó en letras recuerdos que creía olvidados, la carpeta de relatos se fue engrosando. José nos leía lo que escribían en el otro curso, ya que nos dividieron en dos grupos y a diferentes horarios.
Contaba las vicisitudes vividas durante la Guerra Civil Española, escritas con la magia de una tal Paquita, e incluso las peripecias de una maestra rural y su Citroën. El romanticismo con que Mari relataba sus travesuras en aquel tiempo ido.
Fue un año que condicionó mi vida, cada martes dejaba una marca o enseñanza en mí, ya finalizando José reunió ambos cursos, quedamos solo siete dispuestos a continuar.
El siguiente año cambió. Éramos más, ruidosas maestras, los pocos del año anterior, muchas cara nuevas, pero la impronta ya tenía una ruta marcada.
Nació el blog, donde van quedando como mudos testigos recuerdos en letras de quienes volvimos a vivir. Todo un universo de vidas, sueños y derroteros de almas que se unieron en un aula para contar al mundo que siempre estuvieron, en silencio, amando, dando vida. Éramos más al final del año, en la despedida quedaba un sueño: “El libro”.
Comenzó 2015, además de todas las caras conocidas, otras se integraban. El aula se poblaba de charla, éramos muy ruidosos, contrastando con el resto de la facultad.
Todos tenían una historia para contar, muchas felices, otras duras: María Rosa que se colaba por debajo del alambrado al baile; Luis, con su estilo tan particular de narrar, nos hacía reír; Paquita, con sus tacos y tantos momentos, pasando de la risa a las lágrimas.
Y llegó el libro. Era motivo de orgullo sentirse escritores, quedaba bajo sus tapas rojas, indeleble el nombre de cada uno como mudo testigo de su paso por las letras.
Luego, el destino me jugó una mala pasada y me alejé.
Cada tanto abría la página donde nuevos nombres e historias continuaban el camino.
Hoy, he vuelto a leer y descubro que varias de mis queridas amigas aún continúan, me deleito con sus historias. Pienso que contar esta también es recordar un pasado aunque reciente vale la pena recordar y escribir.
Creo que lo voy a hacer, tal vez José lo publique aunque de todas maneras eso no es importante.
Si lo leen ¿ellos recordarán que soy Luis?

No importa, en aquel momento junto a ellos fui feliz.

4 comentarios:

  1. Hola Luis!, felicitaciones por la semblanza. Un abrazo.

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    1. Hola Mario, gracias por tu comentario, suelo leer la página y se me ocurrió escribir estas lineas.
      Te dejo un abrazo.

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  2. Hola Luis! Que lindo lo que escribiste.
    Felicitaciones! Victoria

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    1. Gracias Victoria! solo fueron recuerdos de un tiempo feliz:
      Un abrazo.

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