martes, 20 de mayo de 2014

Día del conscripto

Por Juan José Mocciaro, Rosario, Barrio Las Malvinas (ex Refinería), 4 de julio de 1947

En la ciudad de Pérez, cerca de Rosario, todos los años se organizaba el “Día del Conscripto”. Era un baile popular que se realizaba un día sábado al año en el Club Unión, cuya finalidad no solo era reunir a los futuros conscriptos, sino que todo lo recaudado se repartía entre los de la clase que le tocaba el servicio militar.
En los talleres del Ferrocarril se colocaban propagandas, que invitaban a la muchachada a tal velada. Dos compañeros del trabajo acudieron a tal invitación.
Llegó el sábado tan esperado, en el baile sacan a bailar (cabeceando) a dos bellas chicas. Ya en la pista, entre pieza y pieza se ponían a conversar. Una de ella les dice: “¿Ustedes no serán ferroviarios?”. En ese momento, mis amigos se quedaron atónicos por la manera y el timbre de voz de la pregunta, y se miraron. Lo que pasaba era que ellas vivían en esa ciudad y estaban hartas de ferroviarios. Por tener los talleres frente a sus casas, permanentemente los veían entrar y salir, más aún los familiares y amigos también trabajadores del riel, de esa.
Entonces, uno de ellos les contesta para salvar el momento: “Somos estudiantes de la Universidad en Rosario”. Todo siguió viento en popa. Después de esa noche salieron en varias oportunidades y las cosas estaban bastante encaminadas, pero la mentira como dice el refrán “tiene patas cortas”.
Un día sale el tren obrero de los talleres y en el primer paso a nivel tiene que parar, porque venía otra formación que iba a Casilda. Como era verano, estos dos amigos que siempre se sentaban juntos tenían las persianas de madera baja por el sol, y uno no tuvo la mejor idea de levantar la ventanilla para ver porque se había detenido el tren y justo estaban esperando cruzar las vías las dos chicas con sus bicicletas, para sorpresa de los cuatro y, presagiando el fin, nunca más la volvieron a ver.

¡Cómo cambian los tiempos! El prestigio del ferroviario cambió con el correr de los años. Mi padre me contaba que de joven, cuando iban a un baile, le daban el carné de ferroviario a un amigo para que se lo llevara al locutor y anuncie que se había encontrado un carné de ferroviario extraviado, anunciando el nombre y apellido; y, cuando lo iba a buscar al escenario, las madres de las chicas le decían “ese te conviene es ferroviario y gana bien” y el amigo bailaba toda la noche.

5 comentarios:

  1. Muy buen cuento asi conservamos anécdotas de otros tiempos

    ResponderEliminar
  2. Me encanto. en mi pueblo también estaba el baile del conscripto. Era una despedida. no se recaudaban fondos y cuando venían de visita eran mimados.

    ResponderEliminar
  3. Me gustan tus relatos, llenos de gracia y ternura.
    Maria Rosa Fraerman

    ResponderEliminar
  4. Muy bueno, no podrían volver a repetirse esas historias? Adaptándonos a la realidad ?Cariños. Ana.

    ResponderEliminar
  5. Cuántas anécdotas ! Hoy no se escuchan comentarios tan llenos de vivencias ... Será que las pantallas y la TV con sus grotescas presentaciones de los otros ocultan nuestras experiencias??? Sus relatos me divierten y hacen recordar las características de una época. NORA

    ResponderEliminar