miércoles, 21 de mayo de 2014

La escuela

Por María Julia Rivas

Si esperan un relato alegre, se equivocaron. Mi historia transcurre hace 60 años. Éramos de clase media, vivíamos en calle Salta y Lagos. Mis padres decidieron mandarme al colegio la santa unión de los sagrados corazones, que se encontraba en la esquina de mi casa, todo en minúscula, porque todo fue negativo, desde las monjas hasta los maestros. Una, porque no se merece otro nombre, puso mi nombre en el pizarrón diciendo que no entendía, no estudiaba, todas frases terribles hacia mi persona. Además, me mandaban a estudiar piano a ese colegio. La maestra era una monja que me pegaba con una varilla en las manos.
Además, existían las vocaciones sacerdotales, que era dinero que había que poner y se publicaba quienes ponían poco o mucho. Diría una palabra muy actual: discriminaban. Había alumnas con mucha plata, que llegaban con chofer. Terrible. Por eso, eso las monjas hacían las diferencias. Era el poder del dinero.

 Ahora les cuento lo positivo, todos los días nos daban un pebete el cual recuerdo con placer. Era tan rico su sabor y qué feo, ¿no?, que sea lo único positivo. Esta es mi historia negativa de la escuela primaria.

3 comentarios:

  1. Que bueno Maria Julia, por tu coraje al atreverte a contar tu experiencia.
    Maria Rosa Fraerman

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  2. Es verdad, muy negativo ese recuerdo, yo recuerdo a las monjas cuando eran las enfermeras de hospital Centenario, eran terribles y guardo de ellas un mal recuerdo.

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  3. Historia dura, pero sincera, realmente eres una persona de coraje que te atreves a decir lo que mucho callamos. Felicitaciones

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