miércoles, 28 de mayo de 2014

Mi abuelo el caprichoso: “Esta noche voy a dormir como Dios manda”

Por Paquita Pascual

Así escuché la imperativa voz del abuelo aquella noche de invierno de mil novecientos treinta y…. mientras a la luz de una vela yo ayudaba a la tía Pepa a limpiar las lentejas que comeríamos al día siguiente.
La tía Pepa levantó la cabeza y mirando al abuelo dijo: “No haga usted eso, padre. A ver si esta noche tenemos jaleo”.
El abuelo terminó de liar su cigarrillo, y pegándole una pitada dijo: “ Que va. Ya he leído yo la prensa esta mañana y parece que los aliados están corriendo al enemigo hacia el norte” y diciendo “hasta mañana” se retiró a su cuarto.
La tía Pepa puso las lentejas en un cuenco que llenó de agua, limpio la mesa con un estropajo, y secándose las manos con el delantal dijo: “Bueno, vamos a dormir, que mañana será otro día”. Mi hermana la menor ya dormía hacía rato.
No sé el tiempo que había pasado, cuando el sonar de la sirena y la voz de la tía gritando “padre, padre levántese” me despertaron.
Por suerte, la tía y nosotras hacía mucho que dormíamos vestidas, pues rara era la noche en que no teníamos que salir corriendo hacia el refugio.
Pero el abuelo no encontraba su ropa en la obscuridad, se había acostado en paños menores, corrimos los cuatro en tropel hacia la puerta, donde ya los vecinos se atropellaban para ser los primeros en llegar al refugio. El descontrol nos impedía hacerlo con normalidad.
A veces no llegábamos todos pero aquella noche sí y el abuelo, el primero; pero, claro, en paños menores…
Era el único. Todos éramos obedientes con las órdenes impartidas.
Cuando todo terminaba volvíamos a nuestros departamentos, si aún existían y si estábamos vivos…
Han pasado muchos años, pero aun veo la figura de mi abuelo subiendo la escalera con su camiseta y calzoncillo largo, que habían dejado de ser blancos.
Y escucho la voz de la tía Pepa diciendo “Hay padre, padre, usted siempre es el mismo cabezón. ¡No sé cómo voy hacer yo para blanquear esa muda!”.

5 comentarios:

  1. Hermoso, muy tierno y conmovedor. Gracias por haber sobrevivido y poder contar estas maravillas. Cariños. Ana María.

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  2. Paquita me emociona y disfruto tus bellos relatos, gracias por compartirlo.
    Maria Rosa Fraerman

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  3. Es la frescura de tu escritura que a pesar de la realidad vivida en esa época , me emociona , quizás por ser descendiente de madre y abuelos andaluces,Es un relato que muestra a través del humor, una etapa muy triste de España; la guerra civil, Muy bien logrado !!!!! Adelante !!!!!!! Me produce mucha alegría leer tus historias ( Mirta Capdevila López)

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  4. Paquita, desde que comenzamos este taller. disfruto de tus recuerdos y de la sencillez y la gracia con que los escribís, pero lo que más me subyuga es escucharlos leídos por esa voz, esa gracia y ese acento que a pesar del tiempo transcurrido conservás de tu España natal. ¡Adelante!!!! CARMENM G.

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  5. Paquita, ¿que podría agregar a los demás comentaros? Continua regalándonos estas vivencias insólitas para nosotros.
    Gracias...

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